lunes, 7 de noviembre de 2011

Inicio Diagnóstico - Inteligencia WISC-IV

"Lo que medimos con los tests de inteligencia no es lo que aparentemente pretende medir el test, la información del sujeto, su percepción espacial o su capacidad de razonar. Lo que miden los tests de inteligencia -lo que esperamos y deseamos que midan- es algo mucho más importante: la capacidad del sujeto de comprender el mundo que le rodea y los recursos que posee para enfrentarse con sus exigencias y desafíos".
David Wechsler (1.896-1.981)

1. Introducción

El WISC-R y su reciente actualización el WISC-IV, constituyen las pruebas de Inteligencia más conocidas y utilizadas por parte de los diferentes profesionales de la salud y educación infantil.

Ambas pruebas son de aplicación individual y en el caso del WISC-R, nos permiten obtener puntuaciones en tres escalas: la verbal, la manipulativa y la total. Las escalas verbal y manipulativa se identifican, según el modelo aportado por Wechsler, con las dos formas principales de expresión de las capacidades humanas (Inteligencia). La tercera escala o Escala Total representa un índice global obtenido a partir de las dos escalas anteriores.

El WISC-R y posteriores, las tareas a efectuar son prácticamente las mismas para todos los niños de edades comprendidas entre 6 y 16 años. El niño va a ser comparado con su grupo de edad pudiendo establecer su posición jerárquica dentro ese grupo. De esta forma podemos obtener el nivel de funcionamiento intelectual del niño respecto a sus compañeros de edad. Esto es posible gracias a que las puntuaciones del sujeto, son comparadas con las que se obtuvieron en una muestra representativa de la población y de su misma edad, en el proceso de baremación de la prueba previa a su utilización.

Las puntuaciones directas obtenidas tras el pase de la prueba son convertidas en puntuaciones típicas derivadas. En cada una de las subpruebas se establece una media de 10 y una desviación típica de 3. En el caso de las puntuaciones totales con el que se expresa el C.I., toma una media de 100 con una desviación típica de 10. Las puntuaciones así expresadas nos proporcionan también la posibilidad de conocer el Percentil del niño en cada una de las pruebas. Esto es, el porcentaje de sujetos que deja por debajo de su puntuación y dentro de su mismo nivel de edad. Así un percentil P=60 nos indicaría que el sujeto, en esa área, ha obtenido una puntuación que supera al 60% de los niños de su misma edad.

Estas pruebas se basan el en principio de distribución de curva normal (distribución en forma de campana) y donde se supone que los resultados se distribuyen en mayor proporción en la zona media (Percentil 50) siendo menores a medida que nos acercamos a los extremos, es decir, si examináramos, por ejemplo, a una clase de un determinado curso, un 50-70% de los alumnos puntuarían entre 4 y 6 (sobre 10), un 25-30% lo constituirían el grupo con puntuaciones de 2 a 3 y de 7 a 8, mientras que sólo porcentaje menor al 10% obtendría valores extremos de 0-1 o de 9-10. Este principio aplicado a las puntuaciones directas permite obtener las puntuaciones típicas correspondientes y su posicionamiento dentro de dicha distribución.

El WISC-R, proporciona tres valores de C.I. (Cociente Intelectual) asociados a las tres escalas primarias mencionadas (Verbal, Manipulativa y Total). La parte verbal contiene 6 subpruebas y la manipulativa otras 6 subpruebas. Para el cálculo del CI total no se contabilizan las subpruebas de Dígitos y Laberintos.

-La área verbal es muy dependiente de las habilidades lingüísticas y constituye un indicador de la capacidad para el aprendizaje escolar (lectura, comprensión, etc...).

-La parte manipulativa o espacial se componen de otros factores más libres de la influencia verbal como son las capacidades sensoriales, la discriminación visual o la capacidad viso-motora.

-Cuando hay discrepancias significativas (más de 15 puntos) entre las dos escalas (verbal y manipulativa) hay que tener cierta precaución en su interpretación ya que estas pueden deberse a diferentes factores. Normalmente asociamos una puntuación superior en la escala verbal frente a la manipulativa, a una dependencia del hemisferio izquierdo especializado en el procesado de estímulos lingüísticos. En el caso contrario, sería el hemisferio derecho como especialista en el proceso de estímulos viso-espaciales quien estaría en una posición de dominancia. No obstante, hace falta un análisis detallado de cada una de las subpruebas para el establecimiento de hipótesis explicativas. Necesitamos observar los procedimientos de resolución de cada una de las tareas y la conducta manifiesta que presenta el niño durante la realización de las mismas (impulsividad, distracción......). Es posible también que estemos delante de indicadores emocionales que necesiten evaluación independiente.

2. Interpretación de cada una de las escalas

En términos generales podemos afirmar que una puntuación típica (no la directa) de 10 puntos en cualquiera de las subpruebas marcaría el término medio normativo. Puntuaciones superiores a 10 indicarían capacidades en esa área por encima de la media del grupo y puntuaciones por debajo lo contrario. En las escalas generales (Áreas verbal, manipulativa y Total) la puntuación media se sitúa en 100.

Portada protocolos WISC-R, WISC-IV

Fases

FASE 1:     Planificación               FECHA:   10/10/2011                   HORAS: 15
Objetivos:
-         Planificar de acciones e intervenciones con el tutor (padres y niños).
-         Conocer los instrumentos y materiales utilizados para la obtención de información:
-         Distribución y planificación del horario de prácticas, acorde con las actividades a realizar.
-         Familiarización con los instrumentos de trabajo y documentos que utiliza el centro.
-         Involucración con el personal que trabaja en la asociación y con las familias y niños.

Destinatarios/arias: Profesional e instrumentos de trabajo.
ACTIVIDADES Y CONTENIDOS
  1. Planificación de la intervención (entrevista con los padres y el niño).
  2. Conocer los instrumentos para la obtención de la información: cuestionarios, tests, entrevistas semi-estructuradas (padres), observación…
  3. Diagnóstico de alumnos TDAH (recogida de datos, informe y propuesta de intervención y/o asignación de tratamiento).
  4. Análisis de la intervención (valoración del diagnóstico y de las mejoras del alumno tras la intervención hecha con él).
INSTRUMENTOS Y/O TÉCNICAS
  1. Observación directa
  2. Contacto con el personal de la asociación, especialmente con la psicóloga.
  3. Revisión de la documentación e instrumentos de trabajo.
INDICADORES DE EVALUACIÓN
  1. Valoración de los instrumentos para la obtención de información, buscando que se ajustan a las necesidades de los alumnos, y pudiendo obtener así los datos precisos para la realización del diagnóstico.
  2. Conocimiento y familiarización con el tema.
  3. Involucración del personal del centro, así como de las familias.
FASE 2:       Intervención                 FECHA:   24/10/2011                 HORAS: 30
Objetivos:

- Valoración psicopedagógica de los alumnos (obtención de información).
- Valoración del tratamiento más adecuado a seguir por parte del alumno, así como precisar la conveniencia de participar en talleres y terapias.
- Participación y/o trabajo directo con las actividades organizadas en la asociación.

Destinatarios: 2 alumnos (casos) / Terapia cognitivo-conductual

ACTIVIDADES Y CONTENIDOS
  1. Entrevista con alumnos/padres
  2. Observación y recogida de información mediante pruebas.
  3. Valoración psicopedagógica y elaboración del diagnóstico.
  4. Asesoramiento a las familias.
  5. Reunión con los diferentes profesionales y personal del centro.
  6. Participación y colaboración en las actividades organizadas por la asociación.

INSTRUMENTOS Y/O TÉCNICAS
  1. Entrevista (padres y alumnos).
  2. Evaluación psicopedagógica completa e individual (incluyendo el contexto social y familiar, análisis de su rendimiento académico).
  3. Valoración psicométrica (inteligencia general, atención, estilo de aprendizaje, dificultades de aprendizaje).
  4. Observación directa y trabajo con el alumno.
  5. Talleres para trabajar emociones, conducta y resolución de conflictos.
  6. Terapia individual y/o grupal, de pendiendo de la necesidad del alumno.
INDICADORES DE EVALUACIÓN
  1. Valoración de las técnicas y/o instrumentos utilizados (determinar el grado en el que se ajustan a un determinado alumno, dependiendo de la finalidad que se quiera conseguir).
  2. Valoración de los resultados obtenidos y determinar si es necesaria alguna variación en la intervención.
FASE 3:  Análisis                              FECHA:   5/12/2011                   HORAS: 20
Objetivos:
-         Recopilación, análisis y valoración de la información obtenida mediante los instrumentos y las diferentes técnicas aplicadas.
ACTIVIDADES Y CONTENIDOS
  1. Se juntará y valorará toda la información obtenida mediante los instrumentos y técnicas aplicadas.
  2. Se determinará si existe la necesidad de pasar alguna otra prueba.
INSTRUMENTOS Y/O TÉCNICAS
  1. Se redactará un informe con la información obtenida, incluyendo un análisis de la misma.
  2. Redacción del diagnóstico y del tratamiento a seguir.
  3. Análisis de las técnicas utilizadas para la obtención de información.
INDICADORES DE EVALUACIÓN
  1. Evaluación de los instrumentos utilizados y si estos se ajustan al fin deseado, proporcionando así la información necesaria para la redacción correcta del diagnóstico y posterior puesta en  marcha del tratamiento.


v      El horario será lunes, martes, miércoles y jueves de 5.30 a 7. Para la fase de planificación, también se dedicarán 2 lunes por la mañana, con el fin de poder dedicar las sesiones de las tardes al trabajo con niños y familias. En caso de ser diagnóstico, estos empezarán a las 3.30, y se realizarán diversas sesiones individuales.
v      En la primera fase, planificación, con las 15 horas propuestas se dedicarán al conocimiento y familiarización de los instrumentos y materiales utilizados para la obtención de información, la intervención y seguimiento de los casos; así como conocer al personal que trabaja o está involucrado en la asociación, así como a las familias y niños.
v      En la segunda fase, intervención, con 20 horas, 10 horas a cada caso, se planificará la intervención, empezando con la entrevista a padres y niños, y tras la valoración psicopedagógica de los alumnos se valorará la intervención más adecuada a seguir con dicho alumno. Participaré en la elaboración y realización de la entrevista con alumnos y padres, recogeré información junto a la psicóloga y tras la valoración psicopedagógica, aprenderé a realizar un diagnóstico. Estaré implicada en el asesoramiento a las familias (talleres, terapias…) y las actividades de la asociación.
v      En la tercera fase, análisis, al que se dedicarán otras 20 horas, al análisis y valoración de la información obtenida, así como la efectividad de los instrumentos y técnicas utilizadas.
v      Tras estas tres fases, sería necesaria una cuarta, con una duración de 25 horas para la evaluación y asesoramiento, así como para las conclusiones de las diferentes fases seguidas. Así como continuar con la atención a las familias y niños mediante talleres y terapias.





Proyecto a llevar a cabo

1.      Descripción del tema del proyecto

Por parte de los docentes, hay un gran desconocimiento o confusión en el tema del TDAH, y por otra parte, como futura psicopedagoga, es importante entender que no existen dos personas con este déficit que reaccionen de la misma manera, debido a las características personales de cada alumno (la persona con este déficit no siempre se muestra movido, sino que puede ante lo que muestra interés puede mostrarse tranquilo y/ quieto, aun siendo hiperactivo).
Para los padres es tarea difícil mostrar conciencia de los problemas que esto puede generar a sus hijos y las reacciones de éstos pueden ser de los más variadas, hasta incluso pensar que es muestra de un coeficiente intelectual bajo. Tras el diagnóstico del niño hay padres que se lo toman mal y en cambio otros se muestran aliviados de saber la causa de los problemas de sus hijos. Desde la asociación, en el ámbito familiar se realizan terapias familiares, escuelas de padres y grupos de apoyo, con el fin de escucharlos, guiarlos, ayudarles y compartir experiencias.

Es importante hacer entender y/o recordarles que las personas con TDAH necesitan una vida muy estructurada y seguir una rutina determinada, controlando los cambios que se puedan producir por factores externos, como por ejemplo las vacaciones. Necesitan ser marcados, establecerles pautas, organizar su tiempo y darles cierta estabilidad, participando en las tareas de casa, y haciendo sus tareas del colegio, siempre manteniendo una relación (comunicación) y reforzando su autoestima; pero evitando la sobreprotección. Hay que tener en cuenta que este tipo de niños pese al esfuerzo que puedan realizar, cometen mayor número de fracasos y errores que los de su edad,  provocándoles frustración.
La comunicación entre el niño y la familia puede llegar a ser conflictiva en la adolescencia, debida a problemas conductuales o de fracaso escolar, llegando incluso al enfrentamiento… es por eso que hay que trabajar por una buena convivencia familiar, con el fin de evitar posibles problemas.
El niño con TDAH necesita ser tratado adecuadamente, ayudándole a superar sus dificultades y a controlar sus impulsos, con el fin de que encuentre una motivación. Para que esto surga efecto, necesitará que les mostremos afecto, y que este lo pueda encontrar también en la familia y por tanto en la sociedad. El reconocimiento y la valoración de sus acciones positivas y progresos les proporcionará una gran satisfacción. Por lo tanto, independientemente del su CI, el apoyo de la familia y los docentes, así como de su grupo de iguales será imprescindible, de ello dependerá en gran parte su continuidad con los estudios o su fracaso a nivel general (estudios, relaciones sociales…); estos alumnos son muy constantes con aquello que les gusta y/o motiva.
Desde la asociación, además de la realización del informe diagnóstico, se le realizará un tratamiento tanto a nivel de terapia individual como a nivel de talleres. Los talleres que se imparten varían según su contenido: habilidades sociales, entrenamiento en autocontrol, atención, memoria, concentración, inteligencia emocional…

2.      Supuestos teóricos del proyecto y sujetos implicados en él.

La sintomatología del TDAH implica dos bloques sintomatológicos básicos: el déficit de atención y la conducta hiperactiva e impulsiva.

El diagnóstico de TDAH exigen una evaluación multidisciplinar con exhaustivo diagnóstico diferencial que permita descartar que la sintomatología presente en el niño, aún cuando resulte desadaptativa, pueda explicarse mejor por la presencia de un trastorno del desarrollo, trastornos del estado de ánimo u otras patologías.

El tratamiento que se lleva a cabo en la asociación con estos niños es multimodal y se basa en la terapia cognitivo-conductual. Es fundamental la intervención de forma coordinada de padres, profesores, otros educadores, especialistas en salud mental, psicopedagogos, psicólogos, médicos psiquiatras y neuropediatras, combinando técnicas de manejo de conducta en casa y en el colegio y farmacoterapia en caso que el alumno lo pueda precisar (en caso de que se crea la necesidad de seguir un tratamiento médico, no se prescriben en la asociación, sino que  se derivan a un especialista).
La intervención autodirigida consiste en adquirir mayor control sobre su conducta para potenciar la independencia; con ello necesitará menos apoyo de padres, profesores o compañeros. Cuando un niño diagnosticado con TDA tiene además un Trastorno del Aprendizaje, su rendimiento podrá mejorar si en el proceso terapéutico se implican: profesores, padres, compañeros y alumnos (DuPaul y Power, 2003).
Por lo tanto, un aspecto muy importante del tratamiento del TDAH, es la educación de los padres sobre la naturaleza del trastorno y de su tratamiento. Esto es crucial para el éxito del tratamiento. La formación de los padres debe abarcar también el esclarecimiento de las ideas erróneas que pueden tener sobre el trastorno y su tratamiento, así como técnicas para modificar su estilo educativo, es por ello que en la asociación se cree imprescindible el trabajo con los padres.

En cada sesión de trabajo son 3 los niños que participan, y la verdad que esto permite ver una gran variedad de casos y observar las reacciones y formas de actuar de cada niño.

3.      Razones de su elección, interés y prospectiva
En el ámbito docente hace falta todavía mucha información y formación sobre este trastorno. El niño con TDAH desconcierta, porque parece listo pero muestra reacciones inmaduras al mismo tiempo, creyendo el profesor que son muestras de holgazanería, falta de pautas, mala educación… pero al niño le causa frustración y desmotivación, pierde la ilusión y se ve abocado al fracaso. Los profesores los “etiquetan” o identifican como alumnos que no quieren trabajar… pero debemos aprender y ayudar a los docentes a ajustar la exigencia a las posibilidades del niño y exigirle cada vez un poco más, utilizar estrategias…

Cada vez escuchamos más lo de “tiene déficit de atención, es TDAH, es hiperactivo…”, por ello veo muy importante como docente y estudiante de psicopedagogía conocer este ámbito (diagnóstico), entrevista con los padres (saber orientarlos), forma de trabajar con los alumnos (pautas y/o mecanismos de intervención que les puedan ayudar a continuar de una forma normal sus estudios y relaciones familiares), habilidades sociales…
El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), es un trastorno que se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos. Este trastorno del comportamiento está presente en el 3-8% de los escolares. A los niños con TDAH les cuesta prestar atención, concentrarse o permanecer sentados. Por supuesto, todos los niños, particularmente los más pequeños, actúan en ocasiones de esta forma, especialmente cuando están nerviosos o excitados. Pero los niños con TDAH muestran estos síntomas durante mayores periodos de tiempo y en distintas situaciones, interfiriendo en su vida familiar, escolar y social.

Los niños con TDAH pueden presentar problemas en las siguientes áreas sintomáticas:
  • Falta de atención: dificultad para mantener la atención, escuchar o atender; facilidad para distraerse u olvidarse de las cosas; mala organización en los estudios.
  • Impulsividad: tendencia a interrumpir o a entrometerse en las conversaciones; impaciencia o dificultad para mantener el turno en la escuela o en los juegos, tendencia a meterse en problemas por actuar sin pensar
  • Hiperactividad: estar constantemente en movimiento; subiendo, bajando, corriendo o hablando excesivamente.
El niño con TDAH suele tener asociado un problema de conducta. Así, por un lado, el niño no puede hacer cosas que quiere hacer (porque su trastorno por déficit de atención se lo impide); empezando así a no acabar tareas o bien interrumpe continuamente. Además, si tiene un trastorno de conducta asociado, éste le lleva a no querer hacer muchas de las tareas que puede y debería saber hacer por su edad, como vestirse solo, comer o portarse bien en determinadas situaciones, hacer sus tareas para poder disfrutar con sus diversiones, etc.

En resumen, el tratamiento requiere conseguir que el niño pueda (trastorno por déficit de atención) y quiera (problema de conducta) hacer las cosas. Para ello es necesario establecer un tratamiento farmacológico y realizar terapia de conducta.

El tratamiento conductual enfocado en el niño tiene como objetivo enseñar habilidades sociales, académicas y de resolución de problemas a los niños y adolescentes que sufren de TDAH. En el caso de los padres, su finalidad es informar a los progenitores sobre este trastorno y cómo controlar las conductas relacionadas con el mismo. Finalmente, la terapia conductual se ocupa de enseñar a los maestros cómo dirigir las conductas de sus alumnos con TDAH dentro de las aulas.  La terapia conductual se basa en motivar que el paciente quiera hacer las obligaciones que debería asumir por su edad (recordemos que la medicación hace más efecto en que se pueda hacer las cosas).