viernes, 16 de diciembre de 2011

Conclusiones Finales

Mis prácticas están llegando a su final, y me llevo una experiencia traducida en entender mucho mejor al alumno con TDAH, saber qué siente, cómo se comporta, que atención específica necesita… puesto que muchas veces, hablando como docente, no dedicamos la atención individualizada qué niños con estos trastornos necesitan.

Estos niños siguen siendo unos incomprendidos, y desde la evaluación e intervención psicopedagógica se busca dar una explicación a los problemas de aprendizaje, ya que sin estar perjudicada la inteligencia, les afecta al rendimiento académico; además como toda reacción natural ante el fracaso sin explicación aparente es tirar la toalla.

Mucha gente ve a estos niños como “vagos”, “nerviosos”, “desastres” y sus compañeros los catalogan de “tontos”, “payasos” y hay casos extremos (habando desde la experiencia de uno de los casos trabajados) “como el bufón del colegio”. Esto afecta a su autoestima, especialmente si tienen cambios emocionales destacados; todo esto acaba moldeando la imagen del propio afectado, perdiendo la confianza en sí mismo, la motivación por el estudio e incluso provocar un retraso académico. Especialmente entre los niños que empiezan el tratamiento, les cuesta mucho sentarse correctamente, y prestar atención durante mucho tiempo a la misma actividad, son niños que en el colegio muestra dificultades desde el principio debido al trastorno.
Hay tres factores especialmente a tener en cuenta que potencian la baja autoestima de los niños con TDAH: tareas con exigencias demasiado elevadas que aumentan la sensación de frustración y fracaso, reforzar continuamente los comportamientos no deseados y no reforzar los comportamientos adecuados o los éxitos por considerarlos dentro de la normalidad. El niño siempre se valora en función de cómo es valorado. Un niño con autoestima alta se siente bien con el mismo “capaz, confía en él mismo, productivo, seguro y contento”, en cambio si la autoestima es baja, se siente mal consigo mismo “no afronta retos, es infeliz y hace infeliz a las personas que le rodean”, pudiendo todo esto llevarle al fracaso seguro.
La asociación deja claro que no se puede hablar de TDAH cuando la falta de atención, impulsividad e inquietud son el resultado de: situaciones socioeconómicas, nivel cultural o idioma, eventos familiares importantes, reacciones postraumáticas, frustración académica, trastornos emocionales o físicos, consumo de tóxicos o enfermedad médica.
Ha sido muy interesante asistir a la realización de diagnósticos, esta herramienta ofrece a los padres y profesionales que trabajarán con el niño la información necesaria para conocer qué se puede esperar de él/ella y cómo se le ha de ayudar; hay que verlo cómo ¿Qué puedo hacer para ayudarle? 
El tratamiento es multimodal, esto quiere decir que las propuestas de tratamiento son diferentes en función de las dificultades del niño y de cómo afecte el trastorno en su vida cuotidiana. Estos podrían ser los siguientes componentes posibles para un tratamiento, siempre dependiendo del diagnóstico:
·       Padres: tratamiento Cognitivo-conductual basado en dar información sobre el TDAH y en entrenamiento en pautas educativas y en estrategias de interacción-comunicación. 
·         Niño o adolescente: farmacológico (si el neuropediatra lo cree conveniente), conductual (registros, pactos y contingencias), cognitivo-conductual: técnicas de autocontrol de la impulsividad, favorecer la socialización y reeducación con el psicopedagogo. 
·         Escuela: conocimiento del trastorno, adecuaciones, refuerzo y formar equipo padres-maestro-niño. 

Algunos de las dificultades de aprendizaje más comunes que presentan son (no se da en todos los casos): la disgrafía (trazo gráfico), la distografía (errores gramaticales), dislexia, retraso lector, discalculia (cálculo aritmético, resolución de problemas, cálculo y operaciones)
El TDAH se manifiesta en las dificultades que tiene la persona para controlar su conducta, presentando problemas de atención, déficit en el control del impulso o inhibición y excesiva actividad. A esto se añaden otros dos problemas: la dificultad para seguir las normas e instrucciones y una excesiva variabilidad en sus respuestas a las situaciones, particularmente en el trabajo. Los niños con TDAH están constantemente “fuera de la tarea” y se distraen con una enorme facilidad. Tienen dificultad para seguir las normas e instrucciones. El exceso de actividad que despliegan molesta al resto de los compañeros.

Objetivos propuestos

Respecto a los objetivos planificados, se han cumplido en su mayoría:

-          FASE 1: Planificación
En esta fase, finalmente he modificado el número de horas que planteé en el proyecto, han sido 4 horas las que he dedicado a conocer los instrumentos y materiales utilizados para obtener información, además e planificar el horario de prácticas según las actividades a realizar. Hablé con el personal involucrado en la asociación y a lo largo de las prácticas he podido conocer a las distintas familias.
En esta fase primera frase he podido aprovechar para escuchar las impresiones de la psicóloga y conocer exactamente que se trabaja en cada taller:
·         Habilidades sociales: control de impulsividad, expresar emociones y sentimientos, aceptar y rechazar críticas, juegos cooperativos, mejorar la autoestima, resolución de problemas y habilidades de conversación.
·         Técnicas  de estudio: planificación, condiciones físicas, atención, concentración, sugerencias y normas para mejorar el estudio, como estudiar (lecturas, memorizar, resumir), motivación al estudio, etc.
·         Lecto escritura: prevenir y corregir las dificultades de aprendizaje de la lecto escritura, dislexia y sus retrasos lectores, errores en la lectura (rotaciones, confusión de letras, omisión), comprensión y entrenamiento en descifrar instrucciones escritas y discalculia (pasos para resolver un problema matemático).
·         Escuela de padres: ayudar a identificar y conducir, manejar o afrontar emociones; expresar dudas, preocupaciones y hacerlo partícipe con otros padres; conseguir que sus hijos sientan emociones positivas y plenas ayudados por sus padres.

      El problema que he encontrado aquí es que hay padres que están sufriendo de verdad, puesto que algunos  
      hay veces que son rechazados en el colegio, incluso por compañeros de otros cursos y otro caso es la
      dificultad que muchas veces presentan para las relaciones sociales, aunque pueda parecer que inicie una
      después no siempre la saben mantener, debido a la impulsividad.

-          FASE 2: Intervención
El primer paso de la intervención es la realización de una evaluación psicológica profesional, es necesario tener clara la condición emocional del niño, incluyendo pruebas de capacidad intelectual y de desarrollo cognitivo. Esta valoración es clave para saber que tratamiento es el más adecuado para seguir por parte del alumno y precisar la conveniencia de participar en talleres. Los diagnósticos son siempre individuales, los niños que llegan nuevos a la asociación, tras mantener sus padres la primera reunión con la psicóloga, cogen turno para empezar con esa valoración psicopedagógica. He tenido la oportunidad de poder ver muchos casos, de distinta edad y tipo.
Con los niños que acuden semanalmente a la asociación a trabajar en los talleres, he podido aprender muchísimo, te das cuenta que la psicóloga puede preparar una sesión, pero si alguno ha tenido un problema en el colegio o se siente más inquieto de lo normal, es necesario modificar la sesión, una buena técnica es empezar con juegos cooperativos, puesto que trabajas de una forma más dinámica, pero sabes que les estás ayudando, y una vez más tranquilo y confiado, ayudarle a resolver ese conflicto.

Hay veces que empiezan llamando la atención con tonterías, o molestan a otro compañero del taller para que se comporte mal, arrugan la ficha si no les prestas toda la atención que quieren; pero el trabajo de la psicóloga me ha parecido magnífico, puesto que sabe manejarse muy bien ante estas situaciones (algunas de ellas las he escrito en alguna de mis entradas) y finalmente el niño acaba cediendo y trabajando, aunque sea con la hoja arrugada.

-          FASE 3: Análisis
Se hace un registro de sesiones de los talleres, se archiva todo el trabajo que cada niño realiza, con el fin de mantener reuniones con los padres e ir explicándoles los avances y en que necesita ser reforzado en casa. El problema es que no siempre se siente igual, son fácilmente vulnerables y les afecta mucho lo que pasa a su alrededor.
En caso de ser un caso de diagnóstico, se redacta un informe con toda la información obtenida y se especifica el tratamiento a seguir. Se mantiene una reunió con los padres para la entrega del diagnóstico y se marcan las pautas a seguir.

En uno de los talleres, me llamó la atención el caso de un niño, tenían una ficha con productos alimenticios, su precio e indicaba las unidades, si era un pack, una docena… y a continuación una batería de preguntas, la ficha bien organizada con la información clara. Una de las preguntas decía: ¿Qué producto se vende en docenas? Ponía claramente los huevos, pues tras 10 minutos pensando le fue imposible detectarlo. Este mismo chico, de 5º de primaria, al observar los precios dijo que el café era el producto más barato porque valía 2, y en cambio era el más caro valía 2 euros, y según el productos que valían 50 céntimos eran más caros, simplemente porque el número era mayor, con esto te das cuenta de las dificultades que a veces pueden llegar a tener para la resolución de problemas, pensar un sencillo dato y especialmente para plasmar lo que han estudiado en un examen.

En fin, he aprendido muchísimo de la psicóloga, las familias y los niños, y mi intención es hacer el prácticum II en la misma asociación, pudiendo llevar ya más la iniciativa.
Estas vacaciones la psicóloga me ha ofrecido acudir a unos cursos de formación del TDAH, que se organizan en Valencia, así que espero poder aprender mucho más sobre este trastorno.

Bibliografía básica

ü      Escolares con Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH). Orientaciones para el profesorado. Ceferino Artiles Hernández
ü      O 2001, Facultat de Psicologia. Universitat de Barcelona. Documentación sobre el Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Anna Figueras ...
ü      Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Amador, Juan Antonio. Madrid: Síntesis, DL 2010.
ü      El TDAH: ¿qué es?, ¿qué lo causa?, ¿cómo tratarlo y evaluarlo?. Lavigne Cerván, Rocío. Madrid: Pirámide, cop. 2010
ü      Claves para afrontar la vida con un hijo con TDAH: “Mi cabeza… es como si tuviera mil pies”. Orjales Villar, Isabel. Madrid: Pirámide, 2009.
ü      Trabajar con personas con TDAH: una labor de equipo. Burgos: Universidad de Burgos, 2009

Se han utilizado también otros recursos que han sido de gran utilidad:

  • Programa de intervención cognitivo-conductual para niños con déficit de atención con hiperactividad.
  • Programa para el tratamiento educativo de la hiperactividad II. EOS.
  • Guía práctica para educadores: El alumno con TDAH (2ª Edición). ADANA Fundació. Ediciones Mayo.
  • Batería de fotocopias varias: orientaciones para los maestros de alumnos con TDAH, orientaciones para reducir la hiperactividad y aumentar el nivel de motivación; así como material elaborado por la asociación donde realizo las prácticas.

¿Qué es el TDAH? Vídeos relacionados

Me gustaría compartir con vosotros este enlace, es un vídeo que grabó la UNED para dar a conocer qué es la hiperactividad, os lo recomiendo.




La hiperactividad es un trastorno de la conducta en niños, descrito por primera vez en 1902 por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

http://www.dailymotion.com/video/x9ln19_tdah-hiperactividad-uned_school

Cuento del TDAH (forma lúdica de acercarnos este trastorno), para trabajar en el aula con los más pequeños (infantil y primaria).

http://www.youtube.com/watch?v=XNOqkebGQ0E&feature=related


Incluyo otros enlaces que hablan támbién del TDAH, y nos ayudan a reflexionar sobre este trastorno:

http://www.youtube.com/watch?v=cIiQHgVxd94

http://www.youtube.com/watch?v=GBmu7i4rm3A

http://www.youtube.com/watch?v=zsojft1fJho&feature=related


Este enlace que adjunto ahora, es sobre el testimonio de un niño con TDAH en proceso de tratamiento:

http://www.youtube.com/watch?v=nCZ_O_fpKz4&feature=related

¿Cómo se siente un TDAH?

http://www.youtube.com/watch?v=9oQlZopBrx8&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=finwh9x33OU&feature=related

El TDAH es un problema familiar, brillate explicación en imágenes:

http://www.youtube.com/watch?v=E30y-6mJlgw&feature=related

Una incapacidad invisible

Navegando por internet en búsqueda de información, noticias, experias sobre el TDAH, he podido encontrar esta impactante experiencia personal.

YO NACÍ CON UNA DISCAPACIDAD INVISIBLE (Una historia de un adulto con Tda/Tdah)

YO NACÍ CON UNA DISCAPACIDAD INVISIBLE (Una historia de un adulto con Tda/Tdah)
Publicado por: Maria Jesús Tapia Ortiz en Cómplices por el Tdah

Imagínense lo que se siente no saber cómo comunicar tus pensamientos, tus sentimientos o tus ideas. Tener los conceptos corriendo por toda tu cabeza, pero no la habilidad para comunicarlos, imagínense que no pueden hablar o escribir en la forma que los demás lo saben hacer.
Intentar hacer un resumen del libro que te tardaste más de un mes en leer y que la maestra no le entienda nada, que todas las ideas están desorganizadas y que está lleno de faltas de ortografía.
Y después de que le dedicaste más de 4 o 5 horas a la tarea se te olvida en la mesa de la cocina.
Imagínense tener que repetir la mayor parte de los trabajos varias veces por que está sucio, le falta estructura, se te olvidó la fecha o ponerle título y por supuesto que la maestra lo identificara por tu mala letra, o por que era el único que no traía nombre
Mi vida escolar fue muy desagradable: No entendía bien lo que leía, las matemáticas me parecían cuentos de extraterrestres, la maestra de 5° año me pedía que escribiera el número 2543 y yo lo escribía en notación desarrollada.
Odiaba los quebrados, no le encontraba ningún chiste a pasármela cortando pasteles imaginarios en trozos iguales, si lo importante era comérselo ¡y ya!
Nunca pude quedarme sentada, sin moverme ni siquiera un ratito. Mis maestras me decían que si tenía chinches en las pompas o qué qué me pasaba, que ya estaba grandecita para saberme sentar bien y respetar el trabajo de los demás.
Molestaba a los demás con mis ruidos, no los dejaba concentrarse o prestar atención, y como yo nunca había experimentado lo que era eso de concentrarse o prestar atención me preguntaba ¿a quién se la presto?, ¿sería un material escolar que seguramente ya había perdido y que ni cuenta me había dado?
No entendía lo que nos decían los maestros, casi siempre llevaba a la escuela una tarea que no tenía nada que ver con la que mis compañeros hacían.
En las clases soñaba, me fluían mil ideas. Sí estábamos tratando el tema de los ríos entonces mentalmente me ubicaba en alguna historia que me había pasado con anterioridad y de repente cuando regresaba de mi recuerdo ya estaban mis compañeros realizando un ejercicio de matemáticas. Siempre me pregunté ¿Cómo a qué horas cambiaron de actividad?, y ¿Por qué no me avisaron?
Por supuesto que me la pasaba castigada, haciendo páginas y páginas. Repitiendo sin cesar las tablas de multiplicar, para que al día siguiente... se me olvidaran.
Si, si me distraía hasta con el vuelo de una mosca.
Era muy difícil que me creyeran tantos olvidos, me decían: ¿Qué te pasa?, ¡No eres tonta para lo que quieres!, ¡Sí su quisieras tú podrías lograrlo todo, tu podrías ser la primera de tu clase!, ¡Lo que pasa es que eres una floja, no le echas ganas...Apúrate!
Todavía hoy cuando oigo esas palabras me retumban los oídos. ¡Por supuesto que SÍ quería sacarme buenas calificaciones!, ¡Por supuesto que prefería pasar de año a reprobar!, Me gustaba jugar y no pasármela castigada, pero ¿Realmente sería YO una tonta?, me lo cuestionaba muchas veces, bueno....... y hasta me lo llegué a creer durante muchos, muchos años.
Ahora se preguntarán, ¿Y para qué era buena?
Hacía las mejores travesuras, me encantaba patinar, andar en la bici, treparme a las bardas, construir avalanchas, organizar fiestas, contar chistes y disfrazarme.
Siempre fui la más audaz entre mis compañeros y mis vecinos. Me atrevía a todo, a robarme y a copiar en los exámenes, a retar a los maestros, a participar en los arrancones de coches, todo esto y más, propició que tuviera muchos amigos y amigas, me consideraban "rara", pero les caía bien.
Como me corrieron de 13 colegios por latosa, eso me permitió conocer a muchas personas, me ayudó a ser una persona sociable, dinámica y que contaba con un sinfín de experiencias.
Me facilitó a entender y a no tenerle miedo a los cambios. Volé lejísimos con mi imaginación, era muy creativa y por lo tanto no me aburrí nunca.
Siempre he dormido muy poco, eso me ocasionó muchos problemas con mis padres, pero era el único momento donde yo podía hacer lo que me gustaba: Dibujar, bailar, cantar enfrente del espejo, sentirme artista y soñar con que llegaba una hada y mágicamente acababa con mis problemas escolares. Recuerdo que en esas noches, yo sola en mi cuarto no me sentía juzgada, criticada y sobre todo nadie me decía que estaba perdiendo el tiempo.
Pero... ¿Qué es perder el tiempo?
¿Hacer lo que yo sabía hacer?
¿Hacer actividades que no eran "calificables"?,
¿Eso es perder el tiempo?
Siempre sentí que no le daba gusto a mis maestros ni a mis papás, ellos esperaban más de mí, pero yo no sabía como hacer las cosas para que me salieran como ellos querían.
Poco a poco me di cuenta que YO necesitaba hacer más cosas que los demás: Organizarme, llevar una agenda, aprender a leerla, proponerme oír una clase aunque fueran sólo 10 minutos.
Aprendí a conocerme y a saber que mis períodos de atención eran mejor por la noche. Aprendí que EL NO ENTENDER NO SIGNIFICA SER TONTA, Aprendí que QUERER NO SIGNIFICA PODER, sino que no podía por qué no sabía cómo y que en muchas ocasiones lo que me faltaba era sólo entender las instrucciones.
Ahora que soy adulta, todavía me pasan mil cosas, pero he aprendido también a reírme de ellas, ¡No pasa nada!, lo vuelvo a intentar, y si no sale pues pido ayuda.
Me sigue costando mucho trabajo organizarme, escuchar una instrucción completa, cacharme a mi misma cuando estoy distraída, sigo siendo intolerante e impaciente.
Si, aprendemos de manera distinta, miramos al mundo con otra lupa, pero somos muy inteligentes, muy creativos, perspicaces y sobre todo tenemos una gran capacidad de aprendizaje.
El Trastorno por Déficit de Atención es una INCAPACIDAD INVISIBLE para los demás pero dolorosamente demasiado visible para quienes lo vivimos.
Yo los invito a ver más adentro de cada persona, a entender que querer NO es poder y así dar lo mejor de nosotros para ayudar a ser y hacer mejores personas.

TDAH en el temario para las oposiciones del 2012

El Ministerio de Educación incluye el TDAH en el temario para las oposiciones del 2012.




El Ministerio de Educación ha remitido a los sindicatos los temarios definitivos para las oposiciones a Orientación Educativa del 2012.
Aunque aún no se ha hecho público en el BOE, en el temario aparece el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en el Tema 47:

47 Los trastornos de déficit de atención e hiperactividad.
47.1. El Trastorno de Déficit de Atención (TDA) o Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención (THDA). Caracterización y su relación con los problemas de aprendizaje.
47.2. Detección y evaluación.
47.3. Relación de los trastornos TDA y THDA con los problemas de aprendizaje.
47.4. Tratamiento de estos trastornos. Implicaciones y adaptaciones educativas.
47.5. Aportaciones de la orientación educativa.

Nutrición infantil: niños con TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se ha convertido en uno de los problemas más acusados de la sociedad   contemporánea. Este problema  comienza a presentarse antes de la adolescencia y está vinculado directamente al trastorno bipolar.
Tanto en la niñez como en la adolescencia,   están condicionadas negativamente por este trastorno, repercutiendo en la personalidad del individuo, pudiendo incidir negativamente en él; por ello además de la ayuda psicológica y medicinal, es muy importante tener en cuenta  la alimentación, aunque lo ideal es asesorarse de la ayuda de un profesional.
En esta dieta, es necesario eliminar los salicilatos -sustancias similares a la aspirina que se encuentran en una amplia variedad de alimentos- son uno de los factores que provocan la hiperactividad y a los que son sensibles  alrededor de un 10 y un 25% de los niños, así como los aditivos sintéticos, los colorantes y las sustancias que se añaden comúnmente a los alimentos procesados.
Al principio del tratamiento, se suprimen medicamentos como la aspirina y algunos alimentos ricos en salicilatos -manzanas, almendras, tomates, maíz, trigo, soja, lácteos, huevos, cítricos o frutos del bosque- y son sustituidos por peras, plátanos y anacardos, que poseen menor riesgo de alergias e intolerancias. Los alimentos eliminados se reintroducen gradualmente.
También se deben evitar: los colorantes artificiales, los potenciadores sintéticos del sabor, el aspartamo -edulcorante artificial- y los conservantes sintéticos BHA, BHT, TBHQ -derivados del petróleo-.
Algunos estudios han demostrado que eliminar de la dieta los alimentos que provocan alergias y los que contienen aditivos, puede ayudar a los niños con problemas de atención.

Quien puede sospechar de la existencia de un TDAH

Son diversas las formas de sospechar un TDAH cuando se observan conductas inusuales en los niños, bien por la intensidad de las mismas o porque no ser adecuadas a determinadas edades. Familia, Personal docente, Pediatra o incluso otras personas del entorno del niño, pueden ser agentes de generar sospechas sobre un posible TDAH.
La familia
Los padres pueden sospechar de un TDAH al darse cuenta de la forma de interactuar y comportamiento de su hijo, al no ser igual que la de otros niños de su misma edad. Igualmente los padres pueden comenzar a sospechar un TDAH al reconocer los síntomas de su hijo a través de diferentes medios de comunicación, ya sea prensa escrita, reportajes de TV, etc.
En ocasiones es el entorno de la propia familia: vecinos, amigos, familiares cercanos,… los que sospechen al conocer el trastorno y observar ciertas conductas del niño. Incluso un profesor particular de apoyo conocedor del trastorno, un psicólogo u otro profesional al que se le haya llevado por temas conductuales, de aprendizaje o de salud, quienes hayan podido trasmitir la sospecha a los padres.
Personal docente
Existen en casi todos los centros unas pruebas rutinarias que se pasan en determinados cursos para realizar un screening (análisis) de los niños que no se hayan detectado en el aula por los docentes y que puedan tener alguna dificultad. De los resultados de estas pruebas el Equipo de Orientación podría intuir se podría intuir que algún niño pudiera tener dificultades a nivel atencional o TDAH.
Cualquier miembro de la Comunidad Educativa que tuviera conocimientos de los síntomas que presentan los niños con TDAH, podría sospechar y trasmitir sus observaciones al tutor u orientador del niño.
Pediatra
El pediatra va a ser conocedor desde el nacimiento del niño de su evolución, y va a tener información privilegiada de la familia de las dificultades que van a ir saliendo a lo largo de su etapa infantil, tanto en el ámbito familiar, escolar y social. Es por ello, por lo que será uno de los agentes principales para la detección del TDAH.

QUE HACER SI SE SOSPECHA DE TDAH



Si la familia sospecha debe:
Acudir al pediatra que nos corresponda en la seguridad social para que nos derive, dependiendo dela Comunidad Autónoma, al Departamento de Salud Mental Infanto-Juvenil o bien a los servicios del área de atención especializada, donde están los profesionales específicos que intervienen con Trastornos dela Infancia, como el TDAH.
Serán éstos quienes deben realizar una exploración exhaustiva para conseguir un buen diagnóstico. Junto con el diagnóstico se deberá entregar al paciente un informe clínico donde indique la justificación del diagnóstico y las medidas a adoptar en función de las características de los síntomas.

Si el equipo docente sospecha debe:
Realizar un informe, con el consentimiento de la familia, para que ésta se lo remita al pediatra, quien apoyándose en el mismo, derive al niño, dependiendo dela Comunidad Autónoma, al Departamento de Salud Mental Infanto-Juvenil o bien a los servicios del área de atención especializada.
A veces el Orientador realiza la valoración psicopedagógica del niño para confirmar su sospecha antes de haber sido realizado el diagnóstico clínico, con el fin de aportar información a los profesionales de los Departamentos de Salud Mental Infanto-Juvenil o a los servicios del área de atención especializada (No existe en todas las Comunidades Autónomas).
Es habitual, que el Equipo de Orientación del centro realice la valoración psicopedagógica posteriormente al diagnóstico clínico. Esta se debe realizar para valorar realmente las necesidades educativas del niño y las pautas de actuación que se deben llevar a cabo en el ámbito familiar y escolar. Para realizarlo, la familia deberá dar su autorización por escrito.
Si el Pediatra sospecha debe:
Realizar la valoración clínica siempre que disponga de los conocimientos, recursos y materiales necesarios para realizar un correcto diagnóstico. En caso de que el pediatra le realice el diagnóstico debe entregar a la familia el informe clínico correspondiente.
Aunque el pediatra puede hacer un seguimiento de la evolución del niño a nivel de salud (peso, talla, analíticas, tensión arterial, etc.), si el niño presenta problemas conductuales o de aprendizaje que requieran de una intervención más especializada, el pediatra le derivará, dependiendo dela Comunidad Autónoma, o bien a Salud Mental Infanto-Juvenil, o bien a los servicios del área de atención especializada, donde se encuentran los psicólogos y psiquiatras que proporcionarán al niño el tratamiento adecuado.
En caso de que el pediatra no pueda realizar el diagnóstico o dude del mismo, le derivará a los Departamentos mencionados, donde le realizarán las pruebas pertinentes y su correspondiente diagnóstico.
En definitiva, ya sea que la sospecha venga dela Familia, Equipo Docente o el propio Pediatra, será éste quien en última instancia deba derivar al niño a:
  • O bien ala Unidadde Salud Mental Infanto-Juvenil de Zona o Neurologo.
  • O bien a los servicios del área de atención especializada (No existe en todas las Comunidades Autónomas)
En ambos casos serán los profesionales especialistas quienes determinen el diagnóstico y realicen el correspondiente informe clínico.
(Fundación CADAH)

¿Niño hiperactivo o inquieto?

Psicóloga infantil, Catalina Bríñez, del Centro Médico USP Fuengirola



Desde el Centro Médico USP Fuengirola, la psicóloga infantil Catalina Bríñez recuerda que en el 80 por ciento de los casos el TDAH se hereda y que los primeros síntomas aparecen entre los 3 y los 6 años de edad.12/12/2011- www.malagaes.com

En los últimos tiempos se escucha hablar de hiperactividad en los menores o de niños hiperactivos con relativa frecuencia. El bombardeo de información al respecto, en opinión de la psicóloga infantil, Catalina Bríñez, del Centro Médico USP Fuengirola, puede desorientar a los padres y confundirlos, haciéndoles pensar que su hijo o hija puede sufrir TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) cuando no es así y simplemente nos encontramos con un niño inquieto. Con objeto de aclarar estas dudas Centro Médico USP Fuengirola puso en marcha recientemente el Taller Divulgativo “¿Es mi hijo hiperactivo?”
El TDAH corresponde a un desorden específico del desarrollo que se observa tanto en niños como en adultos. Comprende déficits en la inhibición de la conducta, en la atención sostenida, en la resistencia a la distracción, y en la regulación del nivel de actividad. Bríñez fija entre los 3 y los 6 años el momento en el desarrollo del niño en el que manifiesta los primeros síntomas del TDAH. A veces puede retrasarse en su aparición aunque no más de los 13 años de edad.
De entre los síntomas que pueden alertarnos de que nos encontramos ante un niño hiperactivo, Bríñez destaca los siguientes:
1. Dificultad en el control de impulsos o en la capacidad para posponer la gratificación: Les cuesta detenerse y pensar antes de actuar así como esperar su turno en los juegos: Interrumpen y responden rápidamente, les cuesta mantener la atención en una sola tarea, prefieren tener una recompensa inmediata y no esperar un poco más por una mayor gratificación.
2. Exceso de actividad irrelevante respecto a la tarea que desempeña o a la demanda de la situación: Continuo y excesivo movimiento en actividades que no se requiere para terminar la tarea: mover los pies y/o las piernas, mecerse, golpear suavemente alguna cosa, en los niños más pequeños se puede observar que corren o saltan cuando deben por ejemplo realizar un dibujo.
3. Pobre atención sostenida. Se observa principalmente ante tareas que les pueden parecer aburridas o tediosas, entonces cambian de una actividad a otra sin terminarla o abandonan la tarea si se les interrumpe inesperadamente.
Junto a estos tres síntomas principales relacionados con el TDAH. Nuestra experta en Psicología Infantil apunta también estas otras señales de alarma:
a) Dificultad para recordar el hacer cosas o memoria de trabajo: Las personas con TDAH pueden ser descritas como olvidadizas o que no realizan previsiones.
b) Desarrollo retrasado del lenguaje interno (la voz de la mente): El lenguaje con nosotros mismos nos permite la reflexión y la autorregulación.
c) Dificultades con la regulación de emociones, motivación y excitación: Aunque las emociones que experimentan son apropiadas, parecen ser menos capaces de "internalizar" sus sentimientos, de mantenerlos para si mismos, y cuando lo hacen, de moderarlos como otros lo harían. Por ello, parecen ser más reactivos con sus sentimientos, impetuosos, irritables y se pueden frustrar con facilidad. Esta dificultad de motivación intrínseca los hace parecer frecuentemente sin falta de voluntad o autodisciplina.
d) Disminución en la habilidad para solucionar problemas, la flexibilidad, y la consecución de metas a largo plazo: perciben los obstáculos más grandes y difíciles de superar y por ello abandonan la meta con facilidad. Pueden parecer menos flexibles para cambiar de estrategia o para desarrollar una tarea; desisten rápidamente al no ver el resultado.
e) Mayor variabilidad de lo normal en la ejecución de tareas: Pueden presentar grandes oscilaciones en la calidad, cantidad y rapidez con la que ejecutan una actividad. Un día pueden realizarla con rapidez y calidad y al otro todo lo contrario.
Por lo que respecta a las causas que pueden provocar un TDAH, tras investigaciones empíricas, se puede afirmar, según explica Catalina Bríñez, que el TDAH tiene un componente biológico de base.
“Se ha comprobado que hay varios genes comprometidos en la transmisión del TDAH, en especial los que están involucrados con los receptores de la Dopamina. El promedio estimado en el que el TDAH se hereda es de aproximadamente un 80%.”, sostiene nuestra experta.
En aquellos casos en los que la herencia no parece ser un factor, se han detectado las siguientes posibles causas que pueden contribuir al desarrollo futuro del trastorno:
Dificultades diversas durante el embarazo
• La exposición prenatal al alcohol o al humo del tabaco
• Niveles excesivamente altos de plomo en el cuerpo
• Daño postnatal en las regiones prefrontales del cerebro


También es importante mencionar que el ambiente es un factor que puede desencadenar o exacerbar comportamientos relacionados con el TDAH, o ayudar a modularlos.
Otros factores como la cultura, el estilo de crianza y el modelo pedagógico de la institución educativa donde se encuentren los niños, puede influir en ver los comportamientos de inquietud o hiperactividad con mayor o menor gravedad.
Por lo que respecta al tratamiento, Catalina Bríñez explica que no se ha encontrado todavía ningún tratamiento que "cure" este desorden. “Sin embargo, existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas con un alto grado de efectividad. Lo que mejor resultado genera es una intervención multicomponente que incluye el uso de medicamentos y la intervención psicológica que incluye varias técnicas de modificación de conducta, entrenamientos a los padres en pautas de crianza y estrategias psicopedagógicas en el aula escolar”, continua nuestra experta.
Por último, Bríñez insiste en que es muy importante valorar el área emocional de los niños y adolescentes que presenten el TDAH, ya que en muchos casos se presenta confluencia con otros trastornos como depresión o ansiedad cuyos síntomas en la infancia y la adolescencia se pueden confundir con TDAH. Por ello la evaluación y realización de un adecuado diagnóstico diferencial es clave para obtener buenos resultados en el tratamiento.

Test genético para TDAH

Primeros resultados de un test genético para el TDAH en la XXXV Reunión Annual de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica


El Dr. Fernando Mulas, Director del INVANEP (Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica), presenta los primeros resultados de Neurofarmagen® TDAH, en la XXXV Reunión Anual de SENEP (Sociedad Española de Neurología Pediátrica) celebrada en Granada el pasado Junio. 
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno que afecta a un 5-7% de la población infantil, afectando negativamente al rendimiento académico y funcionamiento social. Se sabe que tiene una heredabilidad cercana al 0,7, aunque no se conocen aún los genes implicados, por lo que se presume una predisposición multigenética asociada a factores ambientales. El objetivo del estudio observacional de serie de casos es evaluar en una muestra consecutiva de niños con TDAH, a los que se les ha realizado un análisis genético mediante muestra de saliva, la presencia o ausencia de ciertos poliformismos implicados en la susceptibilidad a padecer el trastorno, la respuesta al tratamiento farmacológico y la predisposición a padecer trastornos por abuso de sustancias.

Este estudio clínico es una primera toma de contacto con una muestra reducida de pacientes con TDAH y que cada día se conocen mejor los factores genéticos implicados en la susceptibilidad del TDAH, así como la respuesta a los tratamientos farmacológicos y del riesgo de presentar comorbilidades como conductas disociales y abuso de sustancias. Conclusiones: se ha observado que existe una buena correlación entre el porcentaje de la respuesta positiva a Metilfenidato y la prevalencia de estos polimorfismos asociada a la respuesta del tratamiento. Asimismo, en pacientes con dificultades en el aprendizaje la variante OPRM1 es más prevalente que la que se presenta en la población general. Todos los pacientes con alguna morbilidad tienen una variante de riesgo de los genes de morbilidad. En un futuro no muy lejano se espera poder personalizar los tratamientos y predecir las comorbilidades en este trastorno.

Neurofarmagen® TDAH, un análisis genético que permite conocer la respuesta del paciente a los principales fármacos para el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), así como el riesgo de desarrollar este trastorno. Neurofarmagen® TDAH, es el primer análisis genético específico de TDAH que permite ofrecer a cada paciente sus propias respuestas. Recopila información de los principales genes implicados en el TDAH. Incorpora marcadores de:

Susceptibilidad - Farmacogenética - Comorbilidad

Es un complemento al diagnóstico habitual del TDAH, de manera que los resultados del análisis han de ser evaluados e interpretados por un médico dentro del contexto de la historia clínica del paciente.

La precampaña de lanzamiento ha permitido a los principales líderes de opinión españoles probar este sistema en la práctica clínica diaria. Los resultados obtenidos han sido muy satisfactorios y validan el uso de Neurofarmagen® TDAH como herramienta complementaria al diagnóstico clínico convencional, facilitando además información sobre el tipo de respuesta que tendrá un paciente frente a un determinado fármaco.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Alumnos 3º Ciclo de Primaria y ESO

Cuando se trabaja con estas edades, cambia la manera de organizar la sesión, son niños por lo general con dificultades de integración y de establecer, o al menos mantener relaciones sociales.

Las sesiones empiezan siempre con un pequeño juego y a continuación cada uno tiene un minuto para comentar que le ha pasado durante la semana, durante el día de hoy antes de venir aquí... hay niños que les cuesta muchísimo expresarse, que a penas dicen dos frases, pero poco a poco van mejorando.

Hay que recordarles la posición del cuerpo, la importancia de mirar a los demás cuando se habla y si nos cuesta controlar el movimiento de los brazos y manos al hablar, "se guardan" debajo de las piernas.

La psicóloga me comentó que hay que ayudarles a hablar, darles alguna pista, pero muy general "puedes hablar de lo que te ha pasado esta semana, que has comido, que has hecho..." pero no hay que decirle "puedes contar si saliste con tus amigos, si tienes planes para el fin de semana", puesto que tienen problemas para abrirse a los demás y de relacionarse socialmente, y en el caso de que le haya pasado algo, podemos herir sus sentimientos o hacerle sentir una baja autoestima, por lo tanto debe ser un minuto libre, hablando de lo que quieran.

Suelen hacer dos fichas, pero antes de empezar con el trabajo, se recuerdan los pasos (instrucciones):
  1. Miro y leo (digo lo que veo).
  2. Pienso ¿Qué tengo que hacer?
  3. Hago (Resuelvo la actividad atento y tranquilo).
  4. Reviso 
    1. Bien (He sido eficiente)
    2. Mal (Reviso los pasos y encuentor mi error)
      1. Si encuentro mi error: ¡Soy un genio!
Puesto que el número de los talleres son de 2 a 3 niños, cada uno dice que ve en su ficha, no trabajan al mismo tiempo la misma. Se insiste en la importancia de escuchar a los demás cuando hablan. Un ejemplo podría ser:

"Veo una hoja, en la parte de arriba hay 4 filas con letras, que forman frases, en medio de la hoja hay 3 cuadros con palabras dentro, una cuadrado al lado del otro, arriba de cada uno hay flechas señalando a un niño. En la derecha, en la parte de abajo, hay un número". Se exige que escriban el nombre y la fecha, es importante que cojan un hábito.

Se les recuerda la importancia de leer bien el enunciado antes de empezar la actividad. Rodean las órdenes (rodea, señala, subraya, pinta...) y subrayan el resto de texto, en cada punto y seguido, hacen una línea, para saber cada orden donde empieza y acaba. No importa tanto los objetivos escolares, puesto que no están en el aula del colegio, se pretende ayudarles con la resolución de actividades, dotarles de mecanismos cuando se bloquean, concienciarles de la importancia de revisar las actividades al terminar...

Al final de la sesión, se suelen dedicar 10 minutos, puesto que sin darse cuenta, trabajan el pensamiento lógico-matemático, adquieren mecanismos para elaborar listados, discriminar... algunos de estas actividades más lúdicas son:
  • El ahorcado
  • Escribir palabras relacionadas con una temática.
  • Escribir palabras que empiecen por la sílaba...
  • Órdenes (se les dicen listados de palabras, y cuando oigan por ejemplo el color blanco tienen que dar una palmada "rosa, rojo, blando, libro" (no hay palmada), "hoja, pincel, blanco, mantel" hay palmada. Este juego se realiza con los ojos cerrados y poco a poco va subiendo de dificultad. 
  • Mientras se da la orden están con los ojos cerrados y después tienen que abrirlos y buscar aquello que se ha dicho, por ejemplo "una cosa blanca, pequeña y redonda".  
Como especialista, debes planificar la sesión, pero te das cuenta que no siempre la puedes seguir tal cual. La semana pasada, vi llegar a uno de los niños (bastante triste y alterado), junto a sus hermanas pequeñas con una corona de papel, venían de merendar de una hamburguesería, me extraño puesto que eran las 6 de la tarde, de un un día de cole. Les pregunté, ¿venís de cumpleaños o ha sido una tarde especial? La madre  contestó "hemos tenido un altercado en el colegio", decidí no preguntar nada más.

Cuando empezamos la sesión, el niño que no había escuchado lo que habíamos hablado la psicóloga y yo con su madre, nos dice "hoy voy a necesitar más de un minuto para contar lo que me ha pasado, necesito contarlo". Empezó diciendo que hoy había sido un día muy malo para él, pésimo, todo el colegio se había reido de él, unos niños más mayores a la hora del comedor, le habían empezado a escupir, le tiraron al suelo y le arrastraron del pelo, y por si fuera poco, empezaron a insultarlo, como siempre, y le han hecho daño en la espalda clavándole un boli. Aunque consiguió contarlo en un minuto, puesto que estaba accelerado, se habló, que cada uno tiene defectos y que no hay que hacer caso, que esas personas que hacen daño a los demás, no merecen tener una relación de amistad con personas buenas, y que bueno, que a todos nos ha pasado algo... es importante no insister a lo largo de la sesión en este suceso, puesto que se ha hablado al principio, pero si que obliga este hecho inesperado a modificar las actividades programadas para ese dia, y hay que buscar actividades lúdicas y prácticas.

Quiero comentar también que durante las sesiones, hay niños que intentar llamar la atención de otros compañeros o de la psicóloga, o incluso la mía. ¿Cómo?
  • Insultando a un compañero/a "feo/a".
  • Empezando la actividad por libre.
  • Enfados o rabietas.
  • Arrugando la hoja de la actividad.
  • ...
Lo que más me sorprende, es ver la actitud firme de la psicóloga ante estas situaciones, y la pasividad aparente que muestra ante estas actitudes desafiantes, puesto que al final, diciéndoles las cosas una vez, es suficiente, acaban haciendo lo que ella les había dicho en un primer momento y sin haberse enfadado.

Por ejemplo "Yo quería hacer la ficha que tiene la otra niña, no es justo, como no me gusta la rompo o hago una bola", y la psicóloga simplemente dice "bueno, pues si no quieres trabajar, no trabajes, pero no molestes a los demás, cuando terminamos te aviso". Aunque el niño se puede pasar unos cuatro minutos enfadado, arrugando la hoja y quejándose, acaba diciendo "pues vale, hago la hoja, pero dame otra que esta está arrugda" y la psicóloga simplemente dice "no tengo más, puesto que esta era la tuya, pero no te preocupes, deshaz la bola y utiliza tu hoja". Con esto te das cuenta que hay que ser firme en las decisiones, puesto que el hecho de repetir mucho las cosas, gritarles o enfadarte constantemente no favorece su proceso de aprendizaje, sino que agudiza su ingenio para el chantaje.