Cuando se trabaja con estas edades, cambia la manera de organizar la sesión, son niños por lo general con dificultades de integración y de establecer, o al menos mantener relaciones sociales.
Las sesiones empiezan siempre con un pequeño juego y a continuación cada uno tiene un minuto para comentar que le ha pasado durante la semana, durante el día de hoy antes de venir aquí... hay niños que les cuesta muchísimo expresarse, que a penas dicen dos frases, pero poco a poco van mejorando.
Hay que recordarles la posición del cuerpo, la importancia de mirar a los demás cuando se habla y si nos cuesta controlar el movimiento de los brazos y manos al hablar, "se guardan" debajo de las piernas.
La psicóloga me comentó que hay que ayudarles a hablar, darles alguna pista, pero muy general "puedes hablar de lo que te ha pasado esta semana, que has comido, que has hecho..." pero no hay que decirle "puedes contar si saliste con tus amigos, si tienes planes para el fin de semana", puesto que tienen problemas para abrirse a los demás y de relacionarse socialmente, y en el caso de que le haya pasado algo, podemos herir sus sentimientos o hacerle sentir una baja autoestima, por lo tanto debe ser un minuto libre, hablando de lo que quieran.
Suelen hacer dos fichas, pero antes de empezar con el trabajo, se recuerdan los pasos (instrucciones):
- Miro y leo (digo lo que veo).
- Pienso ¿Qué tengo que hacer?
- Hago (Resuelvo la actividad atento y tranquilo).
- Reviso
- Bien (He sido eficiente)
- Mal (Reviso los pasos y encuentor mi error)
- Si encuentro mi error: ¡Soy un genio!
Puesto que el número de los talleres son de 2 a 3 niños, cada uno dice que ve en su ficha, no trabajan al mismo tiempo la misma. Se insiste en la importancia de escuchar a los demás cuando hablan. Un ejemplo podría ser:
"Veo una hoja, en la parte de arriba hay 4 filas con letras, que forman frases, en medio de la hoja hay 3 cuadros con palabras dentro, una cuadrado al lado del otro, arriba de cada uno hay flechas señalando a un niño. En la derecha, en la parte de abajo, hay un número". Se exige que escriban el nombre y la fecha, es importante que cojan un hábito.
Se les recuerda la importancia de leer bien el enunciado antes de empezar la actividad. Rodean las órdenes (rodea, señala, subraya, pinta...) y subrayan el resto de texto, en cada punto y seguido, hacen una línea, para saber cada orden donde empieza y acaba. No importa tanto los objetivos escolares, puesto que no están en el aula del colegio, se pretende ayudarles con la resolución de actividades, dotarles de mecanismos cuando se bloquean, concienciarles de la importancia de revisar las actividades al terminar...
Al final de la sesión, se suelen dedicar 10 minutos, puesto que sin darse cuenta, trabajan el pensamiento lógico-matemático, adquieren mecanismos para elaborar listados, discriminar... algunos de estas actividades más lúdicas son:
- El ahorcado
- Escribir palabras relacionadas con una temática.
- Escribir palabras que empiecen por la sílaba...
- Órdenes (se les dicen listados de palabras, y cuando oigan por ejemplo el color blanco tienen que dar una palmada "rosa, rojo, blando, libro" (no hay palmada), "hoja, pincel, blanco, mantel" hay palmada. Este juego se realiza con los ojos cerrados y poco a poco va subiendo de dificultad.
- Mientras se da la orden están con los ojos cerrados y después tienen que abrirlos y buscar aquello que se ha dicho, por ejemplo "una cosa blanca, pequeña y redonda".
Como especialista, debes planificar la sesión, pero te das cuenta que no siempre la puedes seguir tal cual. La semana pasada, vi llegar a uno de los niños (bastante triste y alterado), junto a sus hermanas pequeñas con una corona de papel, venían de merendar de una hamburguesería, me extraño puesto que eran las 6 de la tarde, de un un día de cole. Les pregunté, ¿venís de cumpleaños o ha sido una tarde especial? La madre contestó "hemos tenido un altercado en el colegio", decidí no preguntar nada más.
Cuando empezamos la sesión, el niño que no había escuchado lo que habíamos hablado la psicóloga y yo con su madre, nos dice "hoy voy a necesitar más de un minuto para contar lo que me ha pasado, necesito contarlo". Empezó diciendo que hoy había sido un día muy malo para él, pésimo, todo el colegio se había reido de él, unos niños más mayores a la hora del comedor, le habían empezado a escupir, le tiraron al suelo y le arrastraron del pelo, y por si fuera poco, empezaron a insultarlo, como siempre, y le han hecho daño en la espalda clavándole un boli. Aunque consiguió contarlo en un minuto, puesto que estaba accelerado, se habló, que cada uno tiene defectos y que no hay que hacer caso, que esas personas que hacen daño a los demás, no merecen tener una relación de amistad con personas buenas, y que bueno, que a todos nos ha pasado algo... es importante no insister a lo largo de la sesión en este suceso, puesto que se ha hablado al principio, pero si que obliga este hecho inesperado a modificar las actividades programadas para ese dia, y hay que buscar actividades lúdicas y prácticas.
Quiero comentar también que durante las sesiones, hay niños que intentar llamar la atención de otros compañeros o de la psicóloga, o incluso la mía. ¿Cómo?
- Insultando a un compañero/a "feo/a".
- Empezando la actividad por libre.
- Enfados o rabietas.
- Arrugando la hoja de la actividad.
- ...
Lo que más me sorprende, es ver la actitud firme de la psicóloga ante estas situaciones, y la pasividad aparente que muestra ante estas actitudes desafiantes, puesto que al final, diciéndoles las cosas una vez, es suficiente, acaban haciendo lo que ella les había dicho en un primer momento y sin haberse enfadado.
Por ejemplo "Yo quería hacer la ficha que tiene la otra niña, no es justo, como no me gusta la rompo o hago una bola", y la psicóloga simplemente dice "bueno, pues si no quieres trabajar, no trabajes, pero no molestes a los demás, cuando terminamos te aviso". Aunque el niño se puede pasar unos cuatro minutos enfadado, arrugando la hoja y quejándose, acaba diciendo "pues vale, hago la hoja, pero dame otra que esta está arrugda" y la psicóloga simplemente dice "no tengo más, puesto que esta era la tuya, pero no te preocupes, deshaz la bola y utiliza tu hoja". Con esto te das cuenta que hay que ser firme en las decisiones, puesto que el hecho de repetir mucho las cosas, gritarles o enfadarte constantemente no favorece su proceso de aprendizaje, sino que agudiza su ingenio para el chantaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario